Adaptándose al cambio siendo emocionalmente inteligentes

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Todo cambio que decidamos emprender en nuestra vida, ya sea en el ámbito personal o laboral, trae consigo consecuencias positivas y/o negativas en donde nuestra fortaleza emocional determinará su fin. Es verdad que ningún cambio es fácil de asimilar, por el contrario, puede provocar confusión, miedo y frustración al pensar que no se obtendrán los resultados que esperamos.

Estamos en medio de una era de transformación y globalización donde los cambios van a ser inevitables. Los directores de RR. HH deben estar preparados para controlar y prever este proceso de transformación, brindando a sus colaboradores toda la confianza y seguridad de que el cambio traerá factores positivos para la empresa. Es necesario adaptar la cultura y la actividad empresarial a estos nuevos procesos, teniendo como objetivo la consolidación y crecimiento exitoso de la compañía. Como regla de oro es importante que todo cambio se vea como una oportunidad que no sólo llevará a tu empresa a un nuevo reto por alcanzar, sino que la sacará del mismo lugar en el que ha permanecido por mucho tiempo.

Dentro de las organizaciones emprender cambios puede ser una situación emocionalmente intensa que añade también agotamiento físico y sicológico. Ninguna persona quiere ser un obstáculo que interfiera en el proceso, pero el problema surge cuando en medio del esfuerzo por sacar adelante cualquier cambio caemos en el error de poner resistencia y nos consideramos incapaces de aceptar una realidad diferente a la que estamos acostumbrados. Ante ello es necesario incorporar dentro de las empresas procesos de capacitación que puedan mejorar la capacidad de adaptabilidad frente a determinada situación.

Es por eso que a la próxima vez que tu organización introduzca un gran cambio, debes considerar estas cuatro estrategias de inteligencia emocional que te pueden ayudar a aceptar el cambio de manera positiva:

Toma tu lugar en el proceso del cambio

No siempre es fácil adivinar si los nuevos procesos que decidimos para nuestra empresa arrojarán resultados exitosos, pero lo que sí podemos hacer es asumir una actitud de liderazgo, esfuerzo y perseverancia. Aunque al inicio no se vea fácil el camino es fundamental tomar nuestro lugar y creer que junto a nuestro equipo podemos salir adelante. No desistas en el intento ni te desanimes si el proceso se retrasa. Piensa en que cada obstáculo se convierte en un peldaño más que puede traer una enseñanza, y que una vez haya sido escalado, empezarás a ver la realidad desde otra perspectiva.

No te resistas a experimentar algo nuevo

Es necesario que comprendas las razones que te llevan a poner resistencia cuando se trata de respirar un nuevo aire; pues bien, esto requiere un alto nivel de autoconciencia. Por ejemplo, si eres de los que siempre coloca resistencia al cambio por temor a que las cosas no salgan como lo esperas, o porque no quieres parecer incompetente, puedes crear un plan de aprendizaje que desarrolle y fortalezca las habilidades que necesitas para tener éxito.

Por otro lado, si eres de los que te preocupa que el cambio interfiera con tu autonomía puedes acudir a las personas que tienen experiencia en asuntos de liderazgo para que te brinden todas las herramientas que te ayuden a no perder tu posición dentro del proceso. Puede darse también la situación de que no te agrade mucho el rumbo que está tomando tu empresa tras el cambio que has decidido emprender, ante ello puedes tomar una postura activa dentro de la implementación de los nuevos procesos que te permitan mantener el control sobre la situación evitando que desistas a la mitad del camino. Sé parte del proyecto y no sólo te quedes esperando detrás de una silla a ver los resultados.  

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¿Cuál es tu motivación para hacer ese cambio? 

En muchas ocasiones tomamos decisiones apresuradas sin antes hacer un análisis del por qué quiero hacerlo. Iniciamos cambios dentro de la compañía sin prever las ventajas y desventajas que eso conlleva, simplemente nos dejamos mover por una emoción que si no se maneja de la manera correcta puede traer consecuencias negativas a nivel general. Ten en cuenta estos interrogantes: ¿Cuál es mi principal emoción para hacer este cambio? ¿Me estoy dejando llevar por miedo, ira o frustración?  Así, una vez que identifiques la verdadera motivación o emoción que te está impulsando a tomar decisiones conocerás la ruta a seguir.

Aumenta tu perspectiva positiva

Las cosas pueden parecer un poco sombrías cuando no estás de acuerdo con los primeros resultados, pero diferentes estudios muestran que tener una perspectiva positiva permite abrirnos a nuevas posibilidades y ser más receptivos al cambio. Que realices algunas preguntas simples te ayudará a pensar de manera más optimista. ¿Dónde están las oportunidades con este cambio?, ¿Cómo estas oportunidades me ayudarán a mí y a otros?

Decide ya no ser más esa persona que encuentra siempre obstáculos en todo lo que hagas y mejor conviértete en alguien capaz de encontrar oportunidades en todo lo que emprendas. La capacidad de adaptarse rápida y fácilmente al cambio es a menudo una ventaja competitiva para un líder. La próxima vez que sientas que te estás resistiendo, aplica los cuatro enfoques que acabamos de estudiar a fin de ganar energía sicológica para ti y para los demás.

No sólo tomes la decisión de hacer un cambio sino esfuérzate porque éste llegue a su fin de la mejor manera y así visualizar los resultados esperados; igual, si al final resulta que no es lo que creías o querías ver, decide tomar de cada situación una lección de aprendizaje ¡Esa será tu mayor ganancia!

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