Efecto IKEA: ¿Cómo hacer que tus empleados amen su trabajo?

muejeres trabajando en una oficina
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El efecto Ikea es un sesgo cognitivo. Valoramos más aquello en lo que hemos estado implicados, porque formamos parte de ello y también forma parte de nosotros.

Cuando realizamos una tarea, el resultado de ese trabajo, de esa implicación tiene más valor para nosotros. Los experimentos realizados por múltiples universidades evidencian que las creaciones de las personas tenían para ellas una valoración similar a las realizadas por profesionales, aunque es obvio que la calidad, en muchos casos, no podía ser la misma. Algunos de los experimentos mostraron que los participantes valoraban cuatro veces más sus propias creaciones que las de otros. Lo contrario tendría un efecto sobre nuestra autoestima que no estamos dispuestos a pagar.

Algunos estudios relacionan esta valoración con el éxito en la tarea pero este sesgo parece tener más que ver con la experiencia directa, con la implicación personal en el producto. Un ejemplo de los resultados de este sesgo cognitivo es la corriente de consumo “Do it yourself”. El “hazlo tú mismo” se ha convertido en un sinónimo de éxito pero hay muchas más posibilidades.

Transmitirle a tus empleados el amor que sientes por tu proyecto y trabajo es complicado, pero existen maneras de persuadirlos a apreciar lo que hacen para incrementar su productividad.

IKEA es una marca sueca que fabrica muebles que requieren ser ensamblados por los usuarios. Esto crea una especie de lazo sentimental con el producto que otras marcas no han podido replicar.

Si traducimos este fenómeno al mundo laboral, descubrimos que los empleados comienzan a amar su empleo si consideran que su esfuerzo es apreciado.

Así como con los muebles, si dejamos que nuestros empleados emprendan sus propios proyectos dentro de la empresa, comenzarán a sentirse más relacionados con ella.

Darle su importancia a las ideas de los demás permitirá que la gente que trabaja dentro de un proyecto se sienta como líder y no sólo como un engrane más en una maquinaria invisible que los hace ir a trabajar.

En el libro Payoff, Dan Ariely, catedrático de psicología y economía conductual, explica que si logramos hacer que la gente con la que trabajamos se sienta más conectada con su empleo, nos ganaremos su lealtad e incrementaremos su productividad.

Si se tiene un gran proyecto entre manos, lo lógico sería partirlo en partes pequeñas que sean delegadas entre todo el equipo. Así dejaremos que el resultado final sea la suma de proyectos pequeños que le darán a todos una sensación de importancia que no tendrían si simplemente les dejáramos tareas para cumplir.

La clave para hacer que tus empleados ‘se pongan la camiseta’ es fomentar su entusiasmo dándoles crédito y reconocimiento por su esfuerzo. Nada más.

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