La clave para dejar de procrastinar según Harvard

Reloj en una pared roja

Procrastinar es, simplemente, dejar las cosas para mañana, ni más, ni menos. Pero ¿qué tiene que ver la procrastinación con el éxito o con el fracaso? Ese es el debate que se hacen miles miles de personas.

Una de las conclusiones de los estudios e investigaciones que han llevado a cabo universidades, empresas y organizaciones sobre la procrastinación es algo bastante evidente: todos procrastinamos, pero hasta hace no mucho, esta palabra estaba restringida a las facultades de Psicología, a la materia de los cursos de alta dirección para ejecutivos o a las acciones formativas dirigidas a los jóvenes profesionales que querían aprender técnicas de liderazgo y gestión empresarial.

Según Harvard Business Review :

“Una de las primeras cosas que aprendí fue que la procrastinación es una condición humana. Alrededor del 95% de las personas admiten haber pospuesto el trabajo, según Piers Steel, autor de The Procrastination Equation . Y yo diría que el 5% restante está mintiendo.

En cuanto al fenómeno de dejar las cosas, es “una reacción emocional puramente visceral a algo que no queremos hacer”, dice Tim Pychyl, autor de Solving the Procrastination Puzzle. Mientras más aversión encuentre en una tarea, es más probable que posponga las cosas.

En su investigación, Pychyl identifica un conjunto de siete desencadenantes que hacen que una tarea parezca más adversa. Trae a la mente algo que estás posponiendo en este momento: probablemente encontrarás que esa tarea tiene muchas, si no todas, las características que Pychyl descubrió hace que una tarea sea digna de procrastinación:

  • Aburrido
  • Frustrante
  • Difícil
  • Ambiguo
  • Desestructurado
  • No es intrínsecamente gratificante (es decir, no encuentras el proceso divertido)
  • Falta de significado personal

A nivel neurológico, la procrastinación no es la más mínima lógica: es el resultado de la parte emocional de tu cerebro, tu sistema límbico, el armado fuerte de la parte razonable y racional de tu cerebro, tu córtex prefrontal. La parte lógica de tu cerebro se rinde en el momento en que eliges Facebook por trabajo o decides emborracharte con otro episodio de House of Cards cuando llegas a casa.

Pero hay una manera en que puedes darle la ventaja al lado lógico de tu cerebro. Cuando notes un enfrentamiento entre lógica y emoción, resiste el impulso de posponer las cosas . Estas son las mejores formas que he descubierto en mi investigación para hacer eso.”

Pero

¿En que consiste exactamente procrastinar y  qué es la procrastinar?

Para encontrar una buena definición de la palabra sólo tenemos que buscar el significado de las dos palabras en latín que dieron lugar al término “procrastination” en inglés y procrastinación en castellano: “Pro” significa dejar y “Cras” que podríamos traducir como “mañana”.

Pero vamos a avanzar un poco más diciendo que la procrastinación es un hábito tan complicado de abandonar como cualquier otra costumbre que hayamos implementado en nuestra vida diaria.

Pero para complicar un poquito más el escenario, los psicólogos nos explican que la verdadera razón de procrastinar está en nuestro subconsciente ya que evitamos hacer algo porque nos causa dolor, malestar, desazón o cualquier otra sensación negativa.

Al dejar para otro momento esa sensación que nos va a perturbar, nuestro subconsciente se tranquiliza y nuestro cerebro no tiene que procesar esa información negativa.

Entonces… ¿La procrastinación no tiene cura? En eso están precisamente trabajando mentes tan brillantes como, por ejemplo, un grupo de investigación de la famosa Universidad de Harvard en Estados Unidos.

Esta universidad publicó en 2016 un interesante informe sobre la procrastinación, sus repercusiones en el éxito estudiantil y profesional y algunos consejos para librarnos de este nefasto hábito fácilmente. Aquí las dos más importantes.

1. Pon en una balanza los pros y los contras para valorar las consecuencias

Procrastinar es positivo a corto plazo ya que nos evita “sufrir” una situación determinada. Pero ese hábito también suele tener consecuencias indeseadas: suspender un examen, no entregar a tiempo un proyecto, no ofrecer incentivos laborales a tus empleados para incrementar su productividad, no solucionar los problemas de comunicación interna que sabemos que existen en nuestra empresa, etc.

2. Confía en tus capacidades y motivate con pequeños premios

Como te diría cualquier buen profesional del coaching, la confianza en uno mismo es fundamental para terminar con cualquier hábito que esté afectando negativamente nuestra vida profesional y la procrastinación no es ninguna excepción a la norma.

Pero ¿cómo podemos confiar en nuestras capacidades si no podemos dejar de procrastinar? Motivándonos a no hacerlo ofreciéndonos a nosotros mismos pequeñas recompensas a corto plazo.

Estos premios pueden ser tan sencillos como queramos y nosotros mismos decidimos qué nos puede satisfacer y recompensar al final del trabajo hecho:  salir antes de trabajar, ir al cine o a una exposición que nos interese, practicar algún deporte al final de la jornada, tomar una copa con los compañeros, ver una serie al final del día, etc

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