¿Cómo hacer mejor Diseño Instruccional a través del Design Thinking?

El Diseño Instruccional (DI) es un área del conocimiento que se encarga de desarrollar “Experiencias de Aprendizaje Significativas” (EAS). Normalmente, el DI utiliza la metodología ADDIE: Análisis. Diseño, Desarrollo, Implementación y Evaluación, para desarrollar estas experiencias.

Como con cualquier metodología, quien la usa puede ejecutarla bien, más o menos o mal. También puede decidir utilizarla por partes, es decir tomar algún fragmento de ésta y aplicarla al problema que está enfrentando sin necesidad de recorrerla de 0 a 100.

Cuando digo ejecutarla bien, no solo me refiero a seguir el orden correcto y pasar por cada paso del acrónimo. Me refiero a llevar a cabo cada fase con paciencia.

Design Thinking: Cerrando la brecha del Diseño Instruccional

El Design Thinking comparte muchos elementos con el Diseño Instruccional, pero ayuda a llenar ese hueco en éste último al tener como premisa que cuando nos enfrentamos a resolver un reto desconocemos la forma que tendrá la solución. Es una metodología (yo prefiero decir que es un mindset) que, entre otras cosas, te da permiso de explorar todos los caminos y pensar en todo tipo de soluciones. El resultado final al utilizar el DT puede verse como un artefacto físico, un software, un sistema, un proceso, un app, un espacio físico, y tal vez, si acaso es pertinente, como un curso.

Cuando le ofreces a un cliente utilizar el DT como metodología para resolver algún reto, es esperado por ambas partes:

  • No saber cómo se va a ver la solución
  • Acercarse a profundidad con los usuarios (Empathy)
  • Desarrollar una solución pensada 100% en el usuario, aunque no sea la menos eficiente o salga más caro. (Empathy)
  • Tener paciencia para encontrar las razones o problemas verdaderos (Insights)
  • Confiar en el proceso
  • Esperar lo inesperado
  • Proponer ideas de todo tipo y sin restricciones (Ideation)
  • Desarrollar prototipos súper rough (Minimum Viable Product)
  • Probar esos prototipos con usuarios reales (Prototyping)
  • Iterar, varias, bastantes veces.
  • Lanzar un Live Prototype sin esperar a que esté perfecto
  • Iterar de nuevo

Los puntos de arriba describen el paraíso de cualquier Diseñador Instruccional. Mientras que en el Design Thinking es business as usual, cada una de estas expectativas son una batalla para el Diseño Instruccional. Son un favor que el cliente hace.

Pero en vez de lamentarnos y frustrarnos, necesitamos evolucionar nuestra área y fusionar nuestra metodología con el Design Thinking.

Puedes empezar incorporando algunos de los elementos más poderosos y fáciles de implementar del DT en tu proceso de creación de EAS. Utiliza por ejemplo los “Persona Maps” y los “User/Customer Journey”.

Busca proponer un Sprint de Diseño con todos los stakeholders en el mismo espacio físico.

Atrévete a proponer distintas soluciones. “In a sense we have all become designers” refiriéndose a que no importa tu área de expertise, tienes que diseñar soluciones, así que más vale que nos convirtamos en los mejores en ello si queremos sobresalir. Será difícil al principio salirte de lo que conoces, pero de eso se trata de “fallar pronto, fallar barato y aprender”.

Tal vez un poco más difícil pero increíblemente poderoso será incorporar a nuestros equipos de trabajo, ya sea directos o como outsource a Diseñadores de varios backgrounds, Antropólogos, Psicólogos del comportamiento, Desarrolladores, Coders, Data scientists, Neuroscientificos, Expertos en UX, Cineastas, etc.

El Design Thinking comparte muchos elementos con el Diseño Instruccional, pero ayuda a llenar ese hueco en éste último al tener como premisa que cuando nos enfrentamos a resolver un reto desconocemos la forma que tendrá la solución.

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