¿Por qué necesitamos talento disruptivo en las empresas?

Incómodo, pero sumamente valioso: así se puede definir el talento disruptivo. La historia está llena de ejemplos de mentes brillantes que tenían una personalidad complicada y vivían al margen de las convenciones sociales. Desde Nikola Tesla hasta Mozart o Vincent Van Gogh, pasando por uno de los empresarios más innovadores de los últimos tiempos: Steve Jobs. Estos personajes son famosos por su gran potencial creador, a la par de un carácter difícil y un poco extravagante. Son el ejemplo perfecto de lo que se conoce como talento disruptivo.

¿Cuáles son las principales características de este perfil? Sin duda, son conocidos por ser esos “genios locos” que el mundo necesita para el progreso. Con una gran capacidad cognitiva para resolver problemas a través de métodos no convencionales, estas personas se enfrentan a menudo a la lógica para aplicar métodos creativos y rompedores, que pueden no ser entendidos por todos. Son contestatarios e inconformistas, no temen enfrentarse a la autoridad si no están de acuerdo con ella, pero siempre están involucrados al 100% en los resultados del proyecto donde se encuentran.

Son amantes de la transformación y el cambio, no temen buscar perspectivas diferentes y siempre están investigando nuevos caminos por los que llegar a una solución original. De hecho, este perfil tan activo y enérgico puede convertirse en muchas ocasiones en un job hopper, en una búsqueda constante de nuevas oportunidades para seguir aprendiendo y creando.

 

¿Por qué un empleado incómodo es bueno para los líderes?
Este conjunto de aptitudes convierte al talento disruptivo en perfiles necesarios para cualquier empresa que quiera conseguir un valor diferencial en el mercado, pero ¿por qué?

– Aportan oportunidades de descubrir nuevas tendencias. Cada día queda más patente que el desafío y el debate son los verdaderos portadores de la innovación y, por ende, del éxito empresarial. Por ello, aunque pueda resultar difícil tratar con estos profesionales, esto ofrece la posibilidad de descubrir nuevas soluciones y puntos de vista.

– Permiten abrir la mentalidad de la compañía. En numerosas ocasiones, las grandes corporaciones tradicionales pecan de un exceso de inmovilismo. Los directivos toman decisiones sin consultar a sus empleados y nadie puede rebatirlas. Los profesionales disruptivos están preparados para discutir y debatir cuando no están de acuerdo. Esta actitud es realmente valiosa, puesto que deja entrar nuevas ideas a la compañía que pueden evitar un posible fracaso empresarial.

– Son grandes oradores. No hay que olvidar que estos perfiles están acostumbrados a debatir y defender su postura con argumentos elaborados. Esta cualidad no solo será buena en el desarrollo interno de la empresa, sino que puede ser un valor muy importante a la hora de defender presentaciones y propuestas ante clientes externos.

– No hay que olvidar el poder del contagio emocional. Por último, la ambición y las ganas de crear son tan fuertes en el talento disruptivo que acaban contagiando el entusiasmo a sus compañeros. A la larga, el equipo de trabajo estará formado por personas apasionadas y motivadas, además de gozar de una gran energía productiva.

 

El talento disruptivo en la historia de los negocios
De no ser capaces de retener su talento, estos profesionales se irán a otra compañía a la que aportarán su valor diferencial o incluso pondrán en marcha proyectos propios y se podrán convertir en una fuerte competencia. Hay numerosos ejemplos de ello en el mundo laboral, uno de los más famosos es el de Lee Lacocca.

Este talentoso empresario y creativo estuvo trabajando durante un tiempo para la multinacional Ford Motor Company, creando productos verdaderamente revolucionarios como el popular Ford Mustang. Después de treinta y dos años como empleado de la firma y siendo ya un icono del mundo automovilístico, la compañía acabó despidiendo a Lacocca por problemas de liderazgo con Henry Ford II, nieto del fundador y por aquel entonces presidente de la compañía.

Paradójicamente, Lee Lacocca triunfaría tiempo después salvando de la quiebra a la Chrysler Corporation, a través de numerosas medidas innovadoras y revolucionarias dentro del sector. Se puede afirmar, en definitiva, que Ford perdió un gran talento por no estar preparada para gestionar este talento disruptivo.

Si atendemos a ejemplos actuales, Richard Branson – fundador del grupo Virgin – se define a sí mismo como un talento disruptivo y afirma que, de tener un jefe, este tendría que aceptar que no siempre haría caso de las directrices que se le marcaran. Está convencido de que las empresas deben contar en sus equipos con más empleados incómodos e irreverentes, por difícil que pueda ser tratar con ellos en algunas ocasiones.

 

¿Cómo crear un clima adecuado para atraer este tipo de talento?
Estos trabajadores reúnen una serie de características que los hacen muy especiales. Esto conlleva que sea necesario atraerles de una forma óptima para que deseen y se interesen por formar parte de la compañía. Crear un buen clima de trabajo será el elemento crucial para que este tipo de talento quiera entrar en la empresa. En Randstad te ofrecemos los mejores consejos para crear el ambiente laboral idóneo para ello:

– Definir un buen plan de integración. Si el proceso de bienvenida es importante para cualquier empleado, en el caso del talento disruptivo es aún más necesario llevar este proceso con cuidado y detalle. La compañía debe hacer que se sientan parte del equipo cuanto antes, fidelizando un perfil que, probablemente, sea muy valioso en futuros proyectos.

– Organización en los equipos de trabajo. Para no correr el riesgo de crear un ambiente tenso entre ellos y el resto de empleados, es imprescindible tener un plan para que los diferentes perfiles profesionales de la empresa puedan dar lo mejor de sí mismos. Por ello, lo ideal es incluir a los profesionales disruptivos en equipos abiertos y flexibles, donde se sientan cómodos para dejar volar su imaginación.

– Liderar de una forma comprensiva. Si hay algo que necesitan, sin duda, es un líder que los comprenda. Nunca conseguirán adaptarse a los roles tradicionales de mando, por lo que necesitan contar con un jefe empático y preparado para entender todos los puntos de vista, que los ayude a llevar adelante sus ideas y esté abierto a nuestras posturas y soluciones.

– Encauzar el torrente creativo. Los trabajadores disruptivos tienen una enorme cantidad de ideas y nuevos caminos que desean recorrer, si bien es cierto que en algunas ocasiones esto se contrapone a un carácter ordenado y disciplinado. Por ello, saber contenerlos y encaminar su creatividad será la mejor elección tanto para los proyectos como para el desarrollo profesional del trabajador.

 

No hay que olvidar que, a perfiles diferentes, se les deben de aplicar procesos de selección diferentes. Esto quiere decir que, en muchas ocasiones, un talento disruptivo podría no ser detectado mediante los métodos tradicionales. Para ello, los profesionales de Recursos Humanos deberán ir más allá de las evaluaciones habituales y realizar una valoración más cognitiva y profunda.

Sabiendo descubrir y gestionar a estos profesionales de una forma inteligente y conduciéndolos hacia los objetivos de la compañía, el talento disruptivo solo puede convertirse en el motor del cambio y el progreso de las empresas.

El modo de organización empresarial y las jerarquías están cambiando; puede que sea el momento para que el talento disruptivo se convierta en un engranaje necesario para el mundo laboral del futuro.

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