¿Qué es el síndrome del impostor?

Hombre haciendo un gesto de desagrado
 El síndrome del impostor se define como el malestar emocional asociado al sentimiento de no merecer la posición que se ocupa a nivel laboral, académico, o social. El síndrome del impostor no es un trastorno con entidad clínica, es decir, no aparece descrito en ningún manual de diagnóstico médico, pero bajo este término se agrupan un conjunto de síntomas que pueden causar un importante malestar emocional.

Un impostor es una persona que finge ser alguien que no es de manera voluntaria y cuya conducta obedece a una razón, que suele estar asociada a la consecución de determinados objetivos, por el contrario, existen personas que han alcanzado una estupenda posición y no se creen merecedoras de la misma. De hecho, se consideran un fraude y temen que los demás descubran su falta de méritos y competencias porque sufren lo que se conoce como el síndrome del impostor.

La persona que padece este síndrome está segura de que si los otros supieran lo mediocre que realmente es tendrían una visión muy diferente de ella, cesando sus privilegios en caso de que disponga de ellos. Por eso, está constantemente desvalorizando sus éxitos y capacidades. Este síndrome, que suele aparecer en estudiantes con buenas notas y, en mayor medida, en profesionales con éxito, tiene que ver con la baja autoestima y el pobre autoconcepto que se tiene de sí mismo. La actitud despectiva o crítica de personas del entorno del sujeto que envidian los logros que ha obtenido, también puede contribuir a la aparición del síndrome. Según la Universidad de Salzburgo, Austria los síntomas del síndrome del impostor son

Síntomas del síndrome del impostor

Las personas que sufren el síndrome del impostor presentan los siguientes síntomas:

  • Creencia de que sus logros o éxitos no son merecidos; consideran que son debidos a la suerte, al azar, o a que otros que consideran más poderosos que ellos les han ayudado a conseguirlos.
  • Falta de confianza en las propias competencias que les han llevado a conseguir sus éxitos.
  • Miedo a que los demás descubran su fraude.
  • Inseguridad en el ámbito académico, laboral, e incluso en las relaciones sociales.
  • Expectativas de fracaso ante situaciones similares a las que previamente han superado con éxito.
  • En algunas ocasiones puede haber una reducción de la motivación de logro asociada a la falta de confianza en sí mismo.
  • Sintomatología emocional negativa sin causa aparente: ansiedad, tristeza, desesperanza, etcétera.

Cuando alguien te hace un halago respecto a tu vida profesional o tu buen trabajo en casa –o como madre– crees que, en realidad, no es meritorio? ¿Piensas a menudo que no mereces la pareja o el trabajo que tienes?, ¿dudas constantemente de ti y tus logros?, ¿atribuyes tu éxito a la “suerte” y no a tus habilidades?

Si vives con el miedo de que un día alguien descubra que no eres tan “buena” como cree, es probable que sufras lo que se conoce como “el síndrome del impostor”. Se trata de un patrón emocional que lleva a pensar que cualquier logro profesional o personal que se adquiere es fruto del azar o la suerte, y que no se debe a nuestros propios méritos.

¿Sabes por qué te sientes así?

Esta situación es común en ámbitos como la pareja, la familia o el trabajo. A veces provoca incluso sentimiento de culpabilidad o ansiedad. Pero ¿dónde “nace” esta sensación?

  • Puedes haber crecido pensando que “no vales”. En general, este tipo de problemas suele ser consecuencia de nuestras creencias irracionales. Y estas suelen generarse durante la niñez y la adolescencia, en función de las experiencias que vivimos, lo que nos dicen y lo que vemos. Aunque no seas consciente de ello, estas creencias se “graban” a fuego en tu interior e influyen en tus pensamientos a diario.

Pensar que no mereces lo que tienes genera ansiedad por el miedo de que alguien lo “descubra”Por ejemplo, si durante tu niñez tus padres y profesores te repetían constantemente que tenías que hacer las tareas de forma impecable, es probable que creas que tu trabajo nunca es suficientemente “perfecto”.

 

Tu plan para combatir la situación:

  1. Detecta las acciones que te están “boicoteando”. Siempre que aparezcan emociones desagradables al recibir un halago apunta en un papel lo que sientes. Por ejemplo, “mi jefe me felicito por cumplir mis objetivos”
  2. Contrasta el pensamiento con la realidad. Una vez detectados, es buena idea contraponer esos pensamientos con la realidad buscando evidencias que “desconfirmen” la primera teoría. Por ejemplo, si te fijas, en lo anterior no estaríamos reconociendo nuestros puntos fuertes, sino atribuyendo el halago a una variable externa, como son las emociones que la otra persona siente hacia nosotros.
  3. Sustitúyelo por un argumento constructivo. Volviendo al caso anterior, podrías cambiar aquel pensamiento por este otro:”Es cierto que es mi jefe, pero no siempre felicita por. Si hoy me lo ha dicho es porque realmente hoy estoy atractiva”.

 

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